El senderismo se ha consolidado como una actividad imprescindible para quienes buscan combinar ejercicio y naturaleza. Cada ruta es una oportunidad para explorar paisajes únicos y aprender sobre el entorno…
Una ventana al pasado En el corazón de Torre Pacheco se encuentra la solitaria montaña llamada el Cabezo Gordo, un paisaje protegido con gran interés biótico, paisajístico y cultural donde…
En un promontorio de la costa gallega y rodeada de un fantástico entorno natural, recorrer A Coruña es sumergirse en una ciudad de tradición y vanguardia, alegre, abierta y creativa. Es una ciudad orgullosa de su colosal riqueza patrimonial y cultural, de su señorial arquitectura modernista, de sus calles vibrantes y de sus espacios artísticos, siempre bajo el aroma del Atlántico.
La provincia de A Coruña es una de las provincias más ricas y bellas de la Península. En un enclave de ensueño, con paisajes que mezclan la belleza del Atlántico y el verde de sus bosques, merece ser visitada y conocida con detenimiento.
El proyecto Murcia Río ha transformado el río Segura a su paso por la ciudad en un nuevo referente de ocio y encuentro para los habitantes, habiéndose convertido en un…
Murcia 1200. La ciudad celebra sus 1200 años de historia con un proyecto que honra su valiosa herencia cultural y lo consolida como un destino turístico de referencia. ‘Murcia 1200' atrae…
Galicia es reconocida mundialmente por la riqueza de sus paisajes, su inigualable gastronomía y sus ancestrales tradiciones. Sin embargo, hay otro tesoro que la distingue y que, con el paso…
La provincia de Pontevedra es conocida por sus playas paradisíacas, costas abruptas, su sabrosa gastronomía marinera o el imponente verde de sus bosques. Pero las Rías Baixas son mucho más.…
Entre la figura que forma las rías de Pontevedra y las montañas que rodean a las bien llamadas Rías Baixas se dibuja un territorio en el que los límites los impone la naturaleza. Marcada por el elemento natural más fundamental, el agua y su costa, algunas veces agreste, es imposible describirla sin llamarla paraíso, y no enamorarse de ellas.
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